Cómo lavar la cama de tu perro sin estropearla

Lavar mal la cama del perro puede deformarla en pocos lavados. Te contamos cómo hacerlo bien según el material, la temperatura y con qué frecuencia conviene repetirlo.

La cama del perro acumula pelo, babas, polvo y restos de paseo casi a diario, así que lavarla no es opcional. El problema llega cuando, tras un par de lavados mal hechos, el relleno se apelmaza, pierde forma o la funda se encoge. Con unos pocos ajustes se puede lavar a fondo sin arruinarla.

Antes de meterla en la lavadora

Lo primero es revisar la etiqueta de cuidado, si la tiene, y separar la funda del relleno cuando el modelo lo permita. Sacudir bien la cama al aire libre antes de lavarla ayuda a eliminar el pelo suelto y evita que se atasque en el filtro de la lavadora. Si hay manchas puntuales, tratarlas antes con un poco de agua y jabón neutro facilita mucho el resultado final.

Cama de perro recién lavada secándose al aire libre
Cama de perro recién lavada secándose al aire libre

Cómo lavar según el material

MaterialTemperatura recomendadaConsejo extra
Funda de algodón30-40 gradosSe puede lavar con frecuencia sin problema
Relleno de espumaLavado a mano, no lavadoraSecar totalmente antes de volver a usarla
Relleno acolchado sintético30 grados, ciclo suaveUsar dos pelotas de tenis limpias para airearlo al secar
Cama impermeableAgua templada, a manoEvitar secadora, que puede dañar el recubrimiento
Manta y funda de cama de perro tendidas para secar tras el lavado
Manta y funda de cama de perro tendidas para secar tras el lavado

Pasos para un lavado seguro

  1. Sacude la cama al aire libre para retirar el exceso de pelo.
  2. Separa la funda del relleno siempre que el diseño lo permita.
  3. Lava la funda en ciclo suave con detergente neutro, sin suavizante.
  4. Lava el relleno a mano si no está indicado para lavadora.
  5. Escurre con cuidado, sin retorcer en exceso el material.
  6. Deja secar completamente al aire antes de volver a montarla.

El suavizante conviene evitarlo porque puede dejar residuos que irritan la piel del perro y, en camas con relleno técnico, reduce su capacidad de recuperar la forma original después de cada lavado.

Una cama limpia se nota antes en el olfato del perro que en la vista de su dueño.

Con qué frecuencia lavarla

Como norma general, un lavado completo cada dos o tres semanas mantiene la cama en buen estado, aunque conviene sacudirla y airearla con más frecuencia entre lavados. Si el perro pasa mucho tiempo fuera de casa, en paseo por zonas de tierra o playa, es razonable lavarla algo más a menudo para evitar que arrastre suciedad hasta el resto de la casa.

Tener una segunda funda de repuesto facilita mucho la rutina: mientras una se lava y seca, la otra sigue en uso y el perro no se queda sin su cama habitual ni un solo día. Combinarlo con una prenda limpia tras los paseos con barro también reduce la cantidad de suciedad que termina llegando a la cama.

Perro recién bañado junto a su cama limpia en casa
Perro recién bañado junto a su cama limpia en casa

Señales de que ya no merece la pena seguir lavándola

Si después de varios lavados el relleno sigue oliendo mal, se ha apelmazado de forma irreversible o la funda ha perdido elasticidad, es momento de sustituirla. Insistir en lavar una cama ya deteriorada no mejora el resultado y puede terminar dañando también la lavadora.

Qué hacer con camas muy voluminosas

Las camas de gran tamaño, habituales en razas grandes, no siempre caben en una lavadora doméstica estándar. En esos casos, lavar a mano en la bañera con agua templada y jabón neutro, frotando con cuidado y aclarando en varias tandas, suele ser la opción más realista. Otra alternativa es acudir a una lavandería con máquinas de mayor capacidad, siempre revisando antes que el material lo permita.

Para el secado de camas grandes, extenderlas al sol en horas de menos calor acelera el proceso y ayuda a eliminar olores de forma natural, aunque conviene darles la vuelta de vez en cuando para que se sequen de manera uniforme por ambos lados.

Cómo evitar olores entre lavados

Espaciar los lavados completos no significa renunciar a que la cama huela bien. Airearla al sol un par de horas a la semana ayuda a eliminar buena parte de la humedad y los olores acumulados, y cepillar al perro con regularidad antes de que se tumbe reduce la cantidad de pelo y suciedad que termina en el relleno.

Un poco de bicarbonato esparcido sobre la superficie, dejado actuar unos minutos y después aspirado, es un truco casero eficaz para refrescar la cama entre lavados completos, sin necesidad de recurrir a productos con fragancias fuertes que puedan resultar molestas para el olfato del perro.

Preguntas frecuentes

¿Puedo lavar la cama del perro con mi propia ropa?

No es recomendable, ya que el pelo y los restos de suciedad pueden quedar en el resto de prendas. Es mejor lavarla sola o con otros textiles del perro.

¿Qué hago si la cama no cabe en la lavadora?

Lávala a mano en la bañera con agua templada y jabón neutro, aclarando bien hasta que no queden restos de detergente.

¿Es normal que el relleno pierda algo de volumen tras lavar?

Un poco es normal, sobre todo en rellenos sintéticos, pero se recupera airéandolo bien al secar. Si la pérdida es muy notable, puede convenir renovarlo.

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